Oaxaca Literario

Sábado, Enero 28, 2012

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Oaxaca Literario - El Blog de César Rito Salinas

El presidente municipal Luis Ugartechea señaló en fecha reciente que es necesario descentralizar la oferta cultural para los ciudadanos de la capital. Llevar arte y cultura a los pobladores de agencias y colonias. Este es un buen propósito de año de año nuevo, hace falta que se haga de esta idea un programa de gobierno.
Los artistas radicados en la ciudad pusieron ya el ejemplo: Francisco Toledo al aplicar energía y talento, capitales, al proyecto Casa, Centro de las Artes de San Agustín; Alejandro Santiago con el Centro Cultural La Telaraña, ubicado en una colonia popular como la Alemán y La Calera, que abre sus puertas ya en el ex marquesado, por los rumbos de Santa Rosa.
Los políticos tardan en encontrar la fórmula, en agarrar el hilo del poder, para hacer llegar a todos los ciudadanos su oferta de gobierno. Y ya entramos en el segundo año de labores constitucionales.
Tardarán más si no escuchan las voces de artistas y conocedores, en el caso de las artes, para hacer llegar la gran oferta cultural con que cuentan los habitantes de la ciudad. Oferta que está a todas luces mal distribuida porque parte de un principio erróneo: nuestro pueblo es inculto y muerto de hambre.
(Revienta la luz de la mañana en estos días fríos de enero. Aunque todo advierte que nada alterará la cotidianidad en la colonia margarita Maza, San Martín por la Secundaria, al pie de Monte Albán, los gritos del voceador interrumpe la calma: dice el periodiquero que atraparon a un violador en la colonia: ¡Vea usted, aquí está su foto¡)
Lo primero es lo primero: la autoridad municipal ya se dio cuenta que la oferta cultural de Oaxaca no es el Centro Histórico, ni la zona arqueológica de Monte Albán. Oaxaca también son sus pobladores de agencias y colonias y no nada más la actividad turística, como se confunde en tantas y tan variadas veces, donde todo lo que no sea el primer cuadro es territorio de indios y renegados.
Si la autoridad municipal se da cuenta que para prevenir males sociales como la violencia o el crecimiento de las adicciones a drogas duras, más allá del alcohol o mariguana, es necesario que invierta en educación y cultura de los pobladores de las colonias, qué bueno; es el inicio de un cambio de política.
Oaxaca no aparece en los índices de violencia y crimen que tienen aterrados a los habitantes del Norte del país. Todavía no llega hasta nosotros, habitantes del sur del país, las acciones del crimen organizado; pero la autoridad municipal se debe dar cuenta que ya se padecen los estragos de estos males en ciudades importantes de entidades vecinas como Guerrero y Veracruz, por citar dos casos.
Por eso invertir en fortalecer el sentimiento de amor al origen, convivencia social pacífica, en la identidad, entre los vecinos de las colonias, no es un despropósito. De alguna manera serían acciones preventivas contra la violencia, no es que se pretenda hacer de cada ciudadano un pintor o un poeta.
Y es necesario, también, por parte de nuestros artistas el iniciar propuestas para engrandecer la oferta cultural más allá de museos y galerías, paraninfos y espacios universitarios.
Se requiere de un programa, con la participación de autoridades y artistas, que vayan al encuentro del pueblo y salgan de los espacios con olor a naftalina, donde ni las cucarachas entran. Salirse de los aires de museo y conservación de un pasado que nada les dice a los ciudadanos que enfrentan demasiadas carencias en su vida cotidiana para que reciban además el desprecio y marginación que les ofrecen los promotores culturales en los espacios que son dedicados a los turistas.
Comentaba el maestro Alejandro Santiago que los vecinos de la Colonia Alemán, en la periferia de la ciudad, se sienten muy orgullosos de contar con un espacio cultural como La telaraña, donde sus hijos pueden encontrar las expresiones de los artistas contemporáneos de Oaxaca, el país y el mundo.
Alejandro Santiago y Luis Ugartechea ya dieron muestras de su efectiva alianza con la exposición de los 2501 migrantes, en las calles del Andador Turístico, donde toda la ciudadanía puede gozar de la convivencia con la obra de arte.
Ahora plantean, se madura esta propuesta, el ubicar esculturas monumentales en parques y jardines de la capital. Obra que la realizarían distintos artistas locales, del país, y de otras naciones.
Las autoridades municipales deben poner en práctica programas de trabajo para la promoción del arte y la cultura. Los tiempos actuales que corren por el país, donde la violencia y el crimen campean, así lo demandan.
Ya no es argumento el discurso de los economistas que valoran el bienestar social de una población por el número de kilómetros de calles pavimentadas, drenaje, alimentación, líneas telefónicas o número de automóviles que circulan por una localidad, no. Los hechos de violencia e inseguridad del crimen organizado requieren inversión en el espíritu y educación del ser. El ser humano es algo más allá de los bienes materiales, también es espíritu.
Por eso cada que se anuncia la construcción de una biblioteca municipal o la inauguración de una exposición de artes plásticas se abre una ventana de posibilidades a la convivencia social pacífica.
Esto lo sabe el presidente municipal, y ya planea programas de descentralización de la cultura. Bien. Que la cultura vaya directamente al pueblo y no se quede nada más en la expresión de una oferta turística. Esa es una visión limitada, muy del siglo pasado.
Todos esperamos que estos anuncios no se queden en la expresión de un buen deseo de año nuevo. Bien.
(El voceador pasa continuamente por nuestra calle y deja en el ambiente un aire de zozobra, de sentimiento de indefensión entre los vecinos.)  

Desde la noche anterior a este frío amanecer del 6 de enero los espacios informativos de radio y televisión nos condujeron a la tradición consumista del Día de Reyes. En distintos medios nos dijeron, por tierra y aire, del lugar por donde vendrían los Magos de Oriente a colmar de regalos y bendiciones a los niños.

¿Hasta dónde este exilio exterior coincide con otro
más profundo, interior, anterior? ¿Hasta dónde
los idiomas extraños, la ajenidad de rostros, voces,
modos, maneras, encarnan los fantasmas que
asedieron mi propia juventud?
Juan Gelman, Incilios/Exilios, VII 

La vida creativa de Alejandro Santiago podría reducirse a una expresión, una oración que él mismo expresa en todo momento y en todo lugar: el único acto que un hombre está obligado a hacer en la vida es el de enrollarse a su almohada; lo demás, el trabajo, los placeres, la dicha o la desdicha, llegan solos: no está en su mano procurarlos.
Así este artista plástico originario de Tococuilco de Marcos Pérez, en la región de la Sierra, llegó a exponer en distintas galerías de Francia, España, Italia, Alemania, Holanda y Norteamérica.

Uno
Quien no se mueve no gana, dijiste, como las putas. El sonido de la marimba subía hasta el restaurante donde comimos. Pescado y mezcales. “Suspiro por verte…”. Besugo estilo cocina vasca. Nuestras manos permanecieron quietas sobre la mesa mientras el sol se ponía en los terrenos de labranza. La ciudad puesta a nuestros pies. Con esa gente que pasaba allá abajo hacia ninguna parte, con todo el peso de los años vividos sobre sus hombros, con ese rostro como de ídolo precolombino. Zapotecas milenarios, ojos de lagarto. Quien no se mueve no gana, como las putas. Dijiste. Pero el sol ya se había metido sobre los campos de labranza y se acercaban las nubes preñadas de aguacero.

Nació en el barrio de Marianao, en La Habana, Cuba. Hijo de músico a los 5 años de edad inicia sus estudios de saxofón y da su primer concierto en la Escuela Emilia Azcárate. A los 10 toca en el teatro Nacional, a los 12 entra al Conservatorio de La Habana. Este hombre genio de la música desde niño lleva el nombre de Francisco de Jesús Rivera Figueras, conocido internacionalmente como Paquito D’ Rivera, el virtuoso del saxofón alto y tenor, del clarinete.

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Biografía I

Autobiografía

Mi nombre es César Rito Salinas, nací un 2 de agosto de 1964, cuando en este país soplaban los vientos del progreso y la felicidad. Mi madre me parió en el puerto de Veracruz, Veracruz, pero en realidad soy de un pueblo denominado Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Mi padre era marino militar, mi madre ama de casa, indígena zapoteca analfabeta, para más señas, quien me enseñó a amar a los libros.

Esa es la realidad, en aquel tiempo y en éste, de los pueblos de la nación: las madres analfabetas se encargaban de inculcar en sus hijos el amor por los libros, y las armas; la pasión por nuestro pueblo, las calles, la iglesia, el mercado: las fiestas, la música de la región.
En el barrio donde crecí celebramos la fiesta de Asunción de María, el 14 de agosto: esta es la fecha en que nos tocaba estrenar zapatos y pantalones, camisa manga larga. La fiesta de agosto nos robaba la cabeza, era esperada con ansias. La gente se preguntaba qué grupos musicales traerían los organizadores, y hasta venían a celebrar con nosotros mujeres y hombres de otros barrios y otros pueblos.