Miércoles, Enero 13, 2010

Tiempo frío

imageLa mano de la Divinidad cae inclemente sobre la tierra: en este tiempo no basta con las desgracias que causa la mano del hombre, ahora caen sobre nuestro maltratado cuerpo el frío; que tanto lastima a la pobre gente.
Para este tiempo de malos días y peores noches es necesario agarrarse a algo más que un buen abrigo. Propongo para estos días acercarnos al fuego de la poesía, que tanto ampara al cuerpo y al alma. Propongo la lectura de un poeta, Jaime Sabines.

De Sabines, dijo Octavio Paz: Su humor es una lluvia de bofetadas, su risa ternura en un aullido, su cólera es amorosa y su ternura, colérica.
Por este tiempo un poeta así necesitamos: que nos arrebate de nuestra vidita y nos haga habitar otros sitios, otro tiempo. Que con su voz nos haga sentir que podemos llegar a tener otra vida.
Para estos días de dolor y frío necesitamos recibir la palabra que nos deje sanación y esperanza, que nos haga olvidar todo este dolor que nos puebla y que instale en nuestro cuerpo la contemplación de días mejores.
Necesitamos agarrar los versos del poeta, preparar una jarra de café, la bolsita del tabaco y meternos a la cama a leer mientras pasa este tiempo de horror. De ser posible recomiendo tener en la mano la cintura de una mujer que caliente nuestro corazón.
En esta mala hora es cuando valoramos la utilidad de la poesía. En nuestros días buenos andamos por la calle como si no necesitáramos a Dios ni al Diablo.
Cuando cae el dolor sobre nuestro malogrado cuerpo requerimos de manera urgente amparo, que alguien venga y nos socorra, que nos diga al oído que se puede vivir más allá de este día ingrato.
Porque para eso son los poetas, para echarle el hombro al que sufre. Los hombres de negocios preguntan, para qué sirven los poetas. Los políticos preguntan lo mismo, los generales y el peatón.
Las mujeres, que son las que más tienen pesares en esta vida, requieren de su poeta. Que la voz de ese hombre venga y le sople al oído, que la trate como a una princesa.
Los jóvenes requieren de su poeta, que les otorgue fortaleza para seguir los pasos de la amada, que les diga que el amor en este mundo puede ser posible.
Para la hora ingrata están los poetas, que algo saben del dolor del alma y del sufrimiento, de esta sin razón de este vivir.

Por: Poeta en
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