Roa Bastos
Llegué a enterarme de la obra de este autor Paraguayo, que llegó a escribir poemas en guaraní, en mis años de estudiante en la ciudad de México.
Dentro de la literatura latinoamericana se puede ubicar perfectamente a escritores llamados por el maestro Eusebio Ruvalcaba como “netos”, otros los llaman de la desgarradura. Son autores que tratan temas y soluciones estéticas desde el fondo de una experiencia vital, son escritores que no escriben de oídas, como se dice en este tiempo.
En esa corriente de la desgarradura podemos ubicar a nuestro muy querido Juan Rulfo, a Juan Carlos Onetti, a José María Arguedas y a Roa Bastos.
Son gente que no hace malabarismos con la palabra, que no maneja una estilística preciosista sino que echa a andar una escritura vital, del pueblo.
Aquí debo señalar, para que quede aclarado, que una cosa es el habla del pueblo y obra muy distinta el hablar de las masas.
No hay nada que agregar a la obra de Rulfo u Onetti, por decir estos dos nombres, pero si pudiéramos aproximarnos a la obra cumbre de Augusto Roa Bastos.
Cuando se el autor sobrevive en una nación profundamente marcada por la presencia indígena, por la cosmovisión del hombre precolombino, de alguna manera esta forma de ver el mundo, de explicarlo y expresarlo, se trasmina a las obras literarias.
Este es el caso de Roa, quien en su primera juventud publicó poemas en guaraní, su lengua madre, para posteriormente introducir la visión indígena, su filosofía y su interpretación, en una obra fundamental para las letras castellanas: Yo el supremo.
Al publicarse la obra de Roa Bastos se da a conocer al mundo de lengua castellana que no existe ni existirá ya una visión vergonzante del origen indígena en los escritores en español.
Este es el verdadero logro de estos escritores “netos”, expresan su talento castellanizando la visión indígena, integrando palabras, actos, acciones y pensamientos de ese mundo singular, en lengua castellana.
Así Roa escribe un español paraguayo, como Rulfo escribe en español mexicano. Y asím logran lo que pidió a los escritores en su momento Julio Cortázar, no escribir en un idioma de conquistados.
Porque esa es una de las características de los escritores latinoamericanos, escriben en un lenguaje de conquistados, esa es una posición mental y espiritual de los habitantes de las grandes ciudades de nuestro continente, principalmente: se avergüenzan del origen precolombino que loas habita, del mundo indígena del que son parte aunque ellos no quieran aceptarlo.
Roa Bastos, y todos aquellos de su generación, enfrentaron de frente y con valor, sin falsos pudores, el conflicto que para muchos representa el mundo indígena en las obras literarias y en la vida cotidiana.
Escribe tu comentario