Domingo, Diciembre 13, 2009

Galeano

imageActualmente son escasos los periodistas que acuden a la estructura narrativa literaria, contar una historia, para presentar sus informaciones.
La mayoría de esos informadores se quedan con aquello que aprenden en la universidad: una estructura narrativa que llaman “pirámide invertida”, que narra los hechos de lo que tiene mayor a menor importancia.
Esto tiene que ver mucho con el periodismo gringo, al menos en nuestro país. Pero esta solución “escolar” aleja a los posibles consumidores del medio de información: en realidad la pirámide invertida ahorra espacio, pero le quita el interés de lectura que podría despertar en el lecto

Con la llegada de la computadora y el internet, al utilizarse las soluciones del siglo pasado para redactar las notas periodísticas, se masificó la industria. Ya nadie distingue los estilos para presentar la información.
Y eso es lo que hace falta en el mundo, no sólo en el periodismo: estilo. Hace falta estilo en el género humano, para vivir, para amar, para pasar sobre esta tierra.
Mirando bien las cosas, caro lector, hace falta estilo y humanidad, más en el periodismo. Los jóvenes egresados de las aulas universitarias creen a pie juntillas todas las mentiras con las que los rellenan los maestros: creen en un periodismo objetivo, nada más alejado de la realidad.
Mientras las notas no las redacten las máquinas, mientras los acontecimientos que se reportan no lo hagan las computadoras, serán subjetivos. Porque el que redacta, el que testimonia, el que verifica los acontecimientos, las informaciones que se reportan en el medio cuenta con un contexto sicológico y una historia propia, un punto de vista, y eso hace a su producto subjetivo.
image
Podrán decir los profesores universitarios que forman a los periodistas lo que quieran en cuanto a la objetividad, pero mienten. Las notas las hacen seres humanos. Y punto.
Y eso es lo que falta en los periodistas: humanismo. En nombre de lo que llaman interés público le quieren mirar las almorranas a cualquiera, exhibirlo.
Realizan este hecho con una enorme carencia de estilo, que los alejan del estilo, de un buen acto de narrar hechos. Así las cosas hasta la fecha en que está amenazada la misma actividad, el periodismo, en algunos sectores como la prensa escrita por la revolución de las computadoras y el internet.
Allá ellos y su tonta cabeza, pero en nuestro continente, esta América dolorida y descalza, existen periodistas que teorizan sobre su actividad y comprueban que basados en estilo y humanismo podrá el quehacer sobrevivir a la tecnología que todo lo masifica y lo pone al alcance de todos al minuto.
Uno de ellos es Eduardo Galeano, por ahí podrán encontrar su libro Nosotros decimos no, crónicas (1963-1988). Un trabajo periodístico que se disfruta y estimula.

Por: Administrador en
(0) Comentarios | Permalink

Escribe tu comentario

Nombre:

E-mail:

Lugar:

URL:

Smileys

Recordar mi información personal

Avisarme de respuestas a mi comentario?

Escribe la palabra que se ve abajo: