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Oaxaca literario es el espacio donde César Rito da a conocer sus trabajos


césar rito
Autobiografía
Mi nombre es César Rito Salinas, nací un 2 de agosto de 1964, cuando en este país soplaban los vientos del progreso y la felicidad. Mi madre me parió en el puerto de Veracruz, Veracruz, pero en realidad soy de un pueblo denominado Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Mi padre era marino militar, mi madre ama de casa, indígena zapoteca analfabeta, para más señas, quien me enseñó a amar a los libros. Esa es la realidad, en aquel tiempo y en éste, de los pueblos de la nación: las madres analfabetas se encargaban de inculcar en sus hijos el amor por los libros, y las armas; la pasión por nuestro pueblo, las calles, la iglesia, el mercado: las fiestas, la música de la región.
En el barrio donde crecí celebramos la fiesta de Asunción de María, el 14 de agosto: esta es la fecha en que nos tocaba estrenar zapatos y pantalones, camisa manga larga. La fiesta de agosto nos robaba la cabeza, era esperada con ansias. La gente se preguntaba qué grupos musicales traerían los organizadores, y hasta venían a celebrar con nosotros mujeres y hombres de otros barrios y otros pueblos.

Jueves, Julio 31, 2008

Diario

Tarde.-  Día agitado. Muy por la mañana me entregaron los resultados de mis análisis de sangre. Todo dentro de lo normal, podría decirse, luego de mis excesos. Con paciencia, constancia y las medicinas, el hígado mejorará, dijo la doctora. Sí, las cosas podrán mejorar con la voluntad de Dios y con el descubrimiento de lo que impacta mi carácter. Voy encontrando algunos elementos en la terapia, el grupo es generoso, solidario.

Por otra parte, estoy emocionado, después de la colación leo mi escrito de presentación, espero me vaya bien. Las cosas no pueden ir mejor, en esta tarde: la presión arterial bajó a 80- 120.

Voy mejorando. Por la tarde inicié el tratamiento para el hígado, estoy lleno de esperanzas. Mi carácter se mantiene alegre, con viento a favor. Empiezo asentir la hermandad que impera en el grupo. Tenía miedo, es cierto, pero llegué aquí y se abrió una luz en mi vida.

Tarde noche.- Bien, contento. Expuse mi presentación. Ahora preparo las Diez fa

Noche.- La reunión Doble A me dejó insatisfecho. Se pierde la autenticidad en lo expuesto. Se pervierte el uso de la tribuna. Espero confiado a que esto mejore.

  En este espacio suena una bomba hidráulica. El sonido del mar se mantiene lejos de este módulo, en que nos tienen alojados.  El terreno de la clínica tiene como límite un acantilado. Desde extremo de esta edificación se pueden ver las aguas turbulentas del mar. Este puerto nunca se caracterizó por contar con una vocación turística. Hasta hora. Más bien era industrial y pesquero, desde estos mares salía el camarón capturado por la flota pesquera del Pacífico al mercado japonés y norteamericano. Camarón capturado en el golfo de Tehuantepe, en Chiapas y el mar de Cortés, de donde se obtiene el llamado camarón piedra. En algún tiempo tuve la oportunidad de recorrer a bordo de distintas embarcaciones este mar de Pacifico mexicano, desde Puerto Madero, Chiapas, a Los Cabos y La Paz, Baja California, fundada por dominicos y llamada en un principio Puerto de la Santa Cruz. Por cierto, el puerto astillero utilizado por los conquistadores españoles, para descubrir estos mares, era el puerto de Bahía La Ventosa, ubicada hoy en el puerto de Salina Cruz, Oaxaca.
  A lomo del indio, y con maderas de la selva istmeña, se construyeron los navíos que descubrieron lo que hoy conocemos como Los Ángeles, San Diego y San Francisco. Los hombres y el mar del sur del Pacífico, abrieron el camino del progreso para esta tierra poblada por hombres adoradores de cementerios. Llegaron los españoles y sentaron sus reales, acompañados de indios valeroso originarios de los pueblos del Istmo de Tehuantepec. Como testimonio de aquellos tiempos permanece hoy en pie en Bahía La Ventosa el Faro de Cortés, señalamiento marítimo que iluminaba la ruta de los descubridores. 


Sábado/noche.-  Feliz, participé por primera ocasión en la tribuna. Por la tarde había hablado al teléfono con mi hija y mi mujer, estaban preocupadas por mis condiciones físicas. Les dije que ya estaba en manos de los médicos, que todo saldría bien. Hablé con mi hermana y con mi hermano, les quité un peso de encima al informarles puntualmente sobre mi estado de salud. Hacía muchos años que cuando yo salía de la ciudad no les marcaba al teléfono en juicio. En esta ocasión lo hice. Me provocó una enorme felicidad que la compartí en tribuna, le agradecí al Programa mantenerme en sobriedad y a mis compañeros por darme su respaldo y su fuerza. ¡Sólo por hoy!