Martes, Febrero 07, 2012
El diario
El diario me trae todas las mañanas los temas de mi escritura. Ahí encuentro los crímenes necesarios, los fraudes del poder, los amores célebres. El diario es el espacio donde me extiendo sobre la ciudad. Lo espero desde la madrugada, cuando me levanto a afilar mis lápices, a arreglar el papel donde escribo, mi mesa de trabajo. Como mi vida es la de un miserable, necesita el diario para mis escritos. Con esos temas que desarrollo quizá te identificarás, mujer, pues mi existencia ya no puede entregarte nada, ni caridad ni lástima.
Por eso escribo de las cosas que pasan en las hojas del diario.
Vaso con agua
Nos llegan noticias del mundo a estas tierras. Alertan de posibles suicidios por la crisis económica en las naciones del primer mundo. La gente se suicida, no es feliz. Los medios de comunicación esperan con ansias suicidios masivos, gente que se arroje de las ventanas en los altos edificios por millones. Imágenes cruentas que recorran el mundo por millones, las casas, las calles y el patio donde vivimos.
Lo que antes fue ahorro, propiedades y fortuna se convierten hoy por la crisis financiera en razones escrupulosas para la muerte. La dicha se troca ahora en desdicha de los que tuvieron y hoy nada tienen. En tanto, los pobres del mundo bailamos a ritmo de mambo mientras leemos las noticias sin llegar a comprender bien a bien por qué se mata esa gente, si llegar a tener nada es lo más común entre nosotros, tan claro como un vaso con agua.
Indra
Miles de años quedaron esparcidos en la vía rápida. La imagen era la del fin del mundo:
una elefanta tendida sobre la carpeta asfáltica frente a centenares de autos y camiones.
Era de noche. Pudo más un minúsculo gato dañero que toneladas de fuerza prehistórica.
Indra, tu nombre esclarece el universo. Gato, infeliz, brinca la cerca, tu fuerza es superior
a ala de todos los hombres, todos los autos y todas las divinidades sobre esta tierra.
Muerte en el aire
Se murió Cuerino cuando se metió a una cueva a buscar a su perro. Un animal de esos bien vale la pena la muerte. Lo que no vale la pena es morirse y salir en televisión nacional, con el culo para arriba. Un perro no vale la pena para levantar el culo en cadena nacional. Morir es fácil, cualquiera lo hace, hasta por una mujer o un perro. Se murió Cuerino, cuando se metió a una cueva a buscar a su perro.
Autobiografía

Mi nombre es César Rito Salinas, nací un 2 de agosto de 1964, cuando en este país soplaban los vientos del progreso y la felicidad. Mi madre me parió en el puerto de Veracruz, Veracruz, pero en realidad soy de un pueblo denominado Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca. Mi padre era marino militar, mi madre ama de casa, indígena zapoteca analfabeta, para más señas, quien me enseñó a amar a los libros.
Esa es la realidad, en aquel tiempo y en éste, de los pueblos de la nación: las madres analfabetas se encargaban de inculcar en sus hijos el amor por los libros, y las armas; la pasión por nuestro pueblo, las calles, la iglesia, el mercado: las fiestas, la música de la región.
En el barrio donde crecí celebramos la fiesta de Asunción de María, el 14 de agosto: esta es la fecha en que nos tocaba estrenar zapatos y pantalones, camisa manga larga. La fiesta de agosto nos robaba la cabeza, era esperada con ansias. La gente se preguntaba qué grupos musicales traerían los organizadores, y hasta venían a celebrar con nosotros mujeres y hombres de otros barrios y otros pueblos.
© Copyright 2010-2011 www.oaxacaliterario.com Derechos Reservados
Top