
Corren tiempos de extravío, nadie cree en el discurso de los políticos. Resulta tan iluso como creer en la palabra de militares, policías o jueces en tiempos del crimen organizado. La política impone su discurso maula sobre la sociedad y hace que nadie crea en el periodismo y periodistas, los medios.
El cuerpo padece angustia en este tiempo electoral y de crimen, violencia, por el bombardeo informativo en que habitamos los simples mortales, los que no aspiramos a formar parte de ningún gobierno.




